Skip navigation

Category Archives: PdM

Kazantzakis

Δεν ελπίζω τίποτα.

Δε φοβούμαι τίποτα.

Είμαι λέφτερος.

Alfred Habdank Skarbek Korzybski (n. Varsovia; 3 de julio de 1879 — m. Lakeville, Connecticut, Estados Unidos; 1 de marzo de 1950) fue un filósofo y lingüista polaco conocido sobre todo por desarrollar la teoría de la semántica general.

Alfred-Korzybski-Quotes-1«Hay dos maneras fáciles de moverse por la vida: creerlo todo o dudar de todo. Ambas nos evitan pensar»

La obra de Korzybski culminó en la fundación de la disciplina que llamó semántica general. Como dijo explícitamente, la semántica general no debe confundirse con la semántica, una disciplina diferente. Los principios básicos de la semántica general, que incluyen el time-binding, están trazados en Science and Sanity, publicado en 1933. En 1938 Korzybski fundó el Instituto de semántica general, que dirigió hasta su muerte.

La esencia de la obra de Korzybsky es la declaración de que los seres humanos están limitados en su conocimiento por la estructura de su sistema nervioso y la estructura de sus lenguas. Los seres humanos no pueden experimentar el mundo directamente, sólo a través de sus abstracciones (impresiones no verbales que provienen del sistema nervioso e indicadores verbales que provienen de la lengua). A veces las percepciones y la lengua confunden al hombre que cree que son los hechos con los que debe tratar.

«El mapa no es el territorio»

El entendimiento humano de lo que está pasando carece en ocasiones de similitud de estructura con lo que está pasando realmente. Puso énfasis en los beneficios de entrenar la concienciación de la abstracción usando técnicas que había obtenido de su estudio de la matemática y la ciencia. Llamó a esta concienciación, meta de su sistema, “conciencia de la abstracción”. Su sistema trata de modificar la manera en la que los humanos interactúan con el mundo.

Otras personas a las que influyó Korzybski fueron: Kenneth BurkeWilliam S. BurroughsFrank HerbertAlbert EllisGregory BatesonBuckminster FullerDouglas EngelbartAlvin TofflerRobert A. HeinleinL. Ron HubbardA. E. van VogtLluís Maria XirinacsRobert Anton Wilson,..

En An essay on the Beautiful , Plotino describe el efecto mejorador que produce la belleza en la conciencia cada vez mayor del hombre. Como encargado de la decoración de la Casa Eterna, Juram Abí encarna el principio embellecedor. La belleza es fundamental para el desarrollo natural del alma humana. Los Misterios sostenían que el hombre, al menos en parte, era producto de su entorno. Por consiguiente, les parecía fundamental que cada persona estuviera rodeada de objetos que evocaran los sentimientos más nobles y más elevados. Demostraron que se podía producir belleza en la vida rodeando la vida de belleza. Descubrieron que las almas que estaban siempre en presencia de cuerpos simétricos construían cuerpos simétricos y que las mentes rodeadas de ejemplos de nobleza mental producían pensamientos nobles. Por el contrario, si se obligaba a alguien a mirar una estructura innoble, la visión le despertaría una sensación de bajeza que lo incitaría a cometer bajezas.(…) Los hombres reflexivos de la Antigüedad advirtieron que sus grandes filósofos eran una consecuencia natural de los ideales estéticos de la arquitectura, la música y el arte establecidos como norma en los sistemas culturales de aquella época. La sustitución de la armonía de la belleza por la discordancia de lo fantástico constituye una de las grandes tragedias de todas las civilizaciones. No solo eran hermosos los dioses salvadores del mundo antiguo, sino que cada cual ejercía un sacerdocio de la belleza e intentaba lograr la regeneración del hombre despertando en él el amor por lo bello. Sólo se puede conseguir que renazca la época dorada de la fábula si se eleva la belleza a la dignidad que le corresponde, como cualidad omnipresente e idealizante en el aspecto religioso, el ético, el sociológico, el científico y el político de la vida. Los Arquitectos Dionisíacos se consagraban a «resucitar» su espíritu maestro, la Belleza Cósmica, del sepulcro de la ignorancia material y el egoísmo levantando edificios que eran ejemplos tan perfectos de simetría y majestuosidad que en realidad constituían fórmulas mágicas con las cuales evocaban el espíritu del Embellecedor martirizado, sepultado en un mundo materialista.

Manly P. Hall

Las enseñanzas secretas de todos los tiempos

B

Is Manly P. Hall back as the very cool Freeman?

Read more: http://zenbuoy.blogspot.com/ http://zenbuoy.blogspot.com/2012/08/is-manly-p-hall-back-as-very-cool.html#ixzz2CrDg4F3s

 

 

Everybody has a secret world inside of them. All of the people of the world, I mean everybody. No matter how dull and boring they are on the outside, inside them they’ve all got unimaginable, magnificent, wonderful, stupid, amazing worlds. Not just one world. Hundreds of them. Thousands maybe.”

Neil Gaiman

“But I don’t want to go among mad people,” Alice remarked.

“Oh, you can’t help that,” said the Cat: “We’re all mad here. I’m mad. You’re mad.”


 


-This is it. This is the real world.
-A real world. How arrogant are you to think yours is the only one? There are infinite more. You have to open your mind. They touch one another, pressing up in a long line of lands, each just as real as the last. All have rules. Some have magic, some don’t, and some need magic…

 

Alice in Wonderland-1933- tumblr_mfpotb0Lw71qmvy8zo1_500

El pájaro rompe el cascarón.

El huevo es el mundo.

El que quiere nacer tiene que romper un mundo.

El pájaro vuela hacia Dios.

El Dios es Abraxas

Demian, Herman Hesse

we are capsules of energy

Se creía que Abraxas era el nombre de un dios que representaba el Bien y el Mal,

un dios y deidad adorada

y un demonio y daimon temido

en una única existencia.

y se nos regaña cuando rozamos lo ”oscuro”, las travesuras, las maldades, el egoísmo, el rencor, pero

¿Quién nos dijo que no era válido vivirlo?

 ASCENSION OF THE EGO FROM ECSTASY TO ECSTASY  BY AUSTIN OSMAN SPARE

 “…un dios que une simbólicamente lo divino con lo demoníaco, lo bueno con lo malo, la vida con la muerte. Venera las dos partes…


Es la unión sagrada, es la ambigüedad de la existencia.

En An essay on the Beautiful , Plotino describe el efecto mejorador que produce la belleza en la conciencia cada vez mayor del hombre. Como encargado de la decoración de la Casa Eterna, Juram Abí encarna el principio embellecedor. La belleza es fundamental para el desarrollo natural del alma humana. Los Misterios sostenían que el hombre, al menos en parte, era producto de su entorno. Por consiguiente, les parecía fundamental que cada persona estuviera rodeada de objetos que evocaran los sentimientos más nobles y más elevados. Demostraron que se podía producir belleza en la vida rodeando la vida de belleza. Descubrieron que las almas que estaban siempre en presencia de cuerpos simétricos construían cuerpos simétricos y que las mentes rodeadas de ejemplos de nobleza mental producían pensamientos nobles. Por el contrario, si se obligaba a alguien a mirar una estructura innoble, la visión le despertaría una sensación de bajeza que lo incitaría a cometer bajezas.(…) Los hombres reflexivos de la Antigüedad advirtieron que sus grandes filósofos eran una consecuencia natural de los ideales estéticos de la arquitectura, la música y el arte establecidos como norma en los sistemas culturales de aquella época.

La sustitución de la armonía de la belleza por la discordancia de lo fantástico constituye una de las grandes tragedias de todas las civilizaciones. No solo eran hermosos los dioses salvadores del mundo antiguo, sino que cada cual ejercía un sacerdocio de la belleza e intentaba lograr la regeneración del hombre despertando en él el amor por lo bello. Sólo se puede conseguir que renazca la época dorada de la fábula si se eleva la belleza a la dignidad que le corresponde, como cualidad omnipresente e idealizante en el aspecto religioso, el ético, el sociológico, el científico y el político de la vida. Los Arquitectos Dionisíacos se consagraban a «resucitar» su espíritu maestro, la Belleza Cósmica, del sepulcro de la ignorancia material y el egoísmo levantando edificios que eran ejemplos tan perfectos de simetría y majestuosidad que en realidad constituían fórmulas mágicas con las cuales evocaban el espíritu  del Embellecedor martirizado, sepultado en un mundo materialista.

Las enseñanzas secretas de todos los tiemposManly P. Hall


»Presté especial atención a una gran mesa-escritorio, cerca de la cual estaba sentado D***, y sobre la que había desparramados confusamente diversas cartas y otros papeles, uno o dos instrumentos de música y algunos libros. En ella, no obstante, después de un largo y deliberado escrutinio, no vi nada capaz de provocar mis sospechas.

»Por último, mis ojos, examinando el circuito del cuarto, se posaron sobre un miserable tarjetero de cartón afiligranado, que pendía de una sucia cinta azul, sujeta a una perillita de bronce, colocada justamente sobre la repisa de la chimenea. En aquel tarjetero, que tenía tres o cuatro compartimentos, había seis o siete tarjetas de visita y una solitaria carta. Esta última estaba muy manchada y arrugada. Se hallaba rota casi en dos, por el medio, como si una primera intención de hacerla pedazos por su nulo valor hubiera sido cambiado y detenido. Tenía un gran sello negro, con el monograma de D***, muy visible, y el sobre escrito y dirigido al mismo ministro revelaba una letra menuda y femenina. Había sido arrojada sin cuidado alguno, y hasta desdeñosamente, parecía, en una de las divisiones superiores del tarjetero.

»No bien descubrí la carta en cuestión, comprendí que era la que andaba buscando. En verdad, era, en apariencia, radicalmente distinta de aquella que nos había leído el prefecto una descripción tan minuciosa. Aquí el sello era grande y negro, con el monograma de D***; en la otra era pequeño y rojo, con las armas ducales de la familia S***. Aquí la dirección del ministro era diminuta y femenina; en la otra la letra del sobre, dirigida a un cierto personaje real, era marcadamente enérgica y decidida; el tamaño era su único punto de semejanza. Pero la naturaleza radical de esas diferencias, que era excesiva, las manchas, la sucia y rota condición del papel, tan inconsistente con los verdaderos hábitos metódicos de D***, y tan reveladoras de dar una idea de la insignificancia del documento a un indiscreto; estas cosas, junto con la visible situación en que se hallaba, a la vista de todos los visitantes, y así coincidente con las conclusiones a que yo había llegado previamente; esas cosas, digo, eran muy corroborativas de sospecha, para quien había ido con la intención de sospechar.

PRÓLOGO

 

EN EL CIELO

 

El señor, las cohortes celestes, luego Mefistófeles

 

Los tres arcángeles se adelantan

 

RAFAEL: ¡Oh, Señor! Con la impetuosidad del rayo, recorre el sol la órbita que le has trazado, tomando parte en la armonía que las esferas entonan por los espacios de lo infinito. Ante ese maravilloso espectáculo los ángeles se sienten poseídos de una nueva fuerza y, sin comprenderla, adoran la sublime obra desprendida de tus manos. La creación es hermosa como en su primer momento.

GABRIEL: Gira la tierra sobre sus polos con incalculable velocidad, y las tinieblas de una noche horrenda alternan con los vivos resplandores de un día como los del Paraíso hermoso. El mar se conmueve y abre sus abismos arrojando contra los peñascos las olas convertidas en mantos de espuma; y olas y peñascos vuelan en rauda carrera a través de las esferas.

MIGUEL: Braman las tempestades conmoviendo todos los elementos, del mar a la orilla, de la orilla al mar, y agitando con furia la gran mole del mundo, en medio de ellas suspendida. La flamígera y cárdena exhalación rasga el espacio en todas direcciones, marcando el curso del rayo devastador.  Sin embargo, adoramos, Señor, tu gloria que majestuosa e impasible se mece sobre las tempestades.

LSO TRES ARCÁNGELES: Ante ese maravilloso espectáculo los ángeles se sienten poseídos de nueva fuerza y, sin comprenderla,  adoran la sublime obra desprendida de tus manos. La creación es hermosa como en su primer momento.

 

MEFISTÓFELES: Maestro, ya que una vez más te dignas descender ante nosotros y nos preguntas acerca de los negocios que a cada uno de nosotros particularmente atañen, sin temor de abusar de tu bondad y paciencia inagotables, vuelvo a presentarme en medio de la turba. Tendrás que dispensarme; mi lenguaje no es tan florido como el de esos señores; conozco que me expongo a la rechifla de tan noble compañía, y aún tú también te desternillarías de risa al oír mi jerigonza, si desde mucho tiempo no hubiese perdido la costumbre de reírte. Yo no te diré nada del sol ni de los planetas, bastante me da que decir la miserable canalla humana. Sí, Maestro, sí, el reyezuelo de la creación es como siempre el mismo, tan extravagante como el primer día. Considero que no sentiría toda la inmensidad de su miseria si no le hubieses dotado con el reflejo de tu luz celestial, al que con mucha gravedad e importancia, da el nombre de razón, a pesar de que sólo le sirve para ser más bruto que todos los demás animales. Muchas veces se me figura que es, y dispense vuestra gracia, se me figura que es, digo, una de esas cigarras de prolongadas patas, que están saltando y volando continuamente entre la hierba, sin que por ello dejen de entonar su perpetuo y monótono estribillo. Y aún ¡pase! Si sólo anduviese el hombre picoteando en la yerba. Pero ¡cá!, él ha de husmear y remover en todos los muladares.

 

EL SEÑOR: ¿Nada más tienes que decirme? ¿Has de venir aquí siempre para acusar y quejarte? ¿Cuándo será que encuentres algo bueno en la Tierra?

 

MEFISTÓFELES Nunca, Maestro; porque francamente las cosas van por allá, como en todos los tiempos, mal, del todo mal. La desgraciada especie humana me da mucha lástima, y yo no sé como tengo valor de contribuir a los tormentos en que se agita…¡pobres diablos!

EL SEÑOR: ¿Conoces a Fausto?

MEFISTÓFELES: ¿El doctor?

EL SEÑOR: Mi siervo

MEFISTÓFELES: ¡Tu siervo!, ja, ja, ja; preciso será confesar que te sirve de un modo extraño. Pobre loco, no sabe comer y beber como otro cualquiera; su exaltada fantasía le transporta a los espacios de lo infinito; de nada le vale conocer a medias su demencia; quisiera a un tiempo arrancar del firmamento las estrellas más hermosas y no perder ni uno solo de los más sensuales goces de la Tierra; nada de cuanto pudiera abarcar, nada de cuanto concebir, sería capaz de calmar las tempestades que rugen dentro de su pecho.

 

EL SEÑOR: Si, como ahora, persiste en buscarme en medio de las tinieblas que le rodean, yo le conduciré a la luz. Apenas el arbusto verdea, el jardinero sabe las flores y los frutos que constituirán la próxima cosecha.

MEFISTÓFELES: ¿Qué apostamos a que, si me da la gana, os arrebato ese doctor? Pero en tal caso es preciso que me dejéis ejercer con entera libertad el arte que estoy orgulloso de poseer.

EL SEÑOR: Todo el tiempo que permanezca en la Tierra, tienes permiso para tentarle. El hombre sólo puede extraviarse mientras anda en busca de su objeto.

MEFISTÓFELES: Estoy muy contento, y no sé de veras como agradecéroslo. Con que me concedáis ese derecho sobre los vivos, porque a la verdad siempre me han gustado las rosadas mejillas, se me da una higa de todos los muertos; hago con ellos lo que el gato con el ratón.

 

EL SEÑOR: Pues bien, reitero el permiso. Arrebata si puedes ese alma a su creador y  arrástrala por tu pendiente al abismo; pero confiesa tu derrota y humillación si te vieres obligado a conocer que un hombre bueno, rodeado de las tinieblas emanadas de su conciencia, puede acordarse y seguir el camino del Señor.

 

MEFISTÓFELES: ¡Está muy bien!, veremos si persiste mucho tiempo. Os aseguro que la tal apuesta me tiene por cierto sin cuidado. Cuando la haya ganado, permitiréis que me entregue a la embriaguez de mi triunfo; como mi comadre, la ilustre serpiente, despertaré el apetito de Fausto, y le daré a comer frutos henchidos de ceniza.

EL SEÑOR: Siempre y cuando quieras podrás presentarte con entera libertad; no tengo odio a tus semejantes; y de todos los espíritus que niegan, el de la astucia y el engaño es el que menos fija mi atención. El hombre propenso a la molicie se entregaría fácilmente al encanto de una vida muelle y voluptuosa, y por eso el compañero que más le conviene es un diablo como tú, activo, inquieto, turbulento. (A los ángeles)¡Vosotros empero, verdaderos hijos de Dios, vivid en la felicidad contemplando la belleza inmarcesible! El poder creador que siempre vive, que siempre obra,  os circunde con los suaves lazos del amor; y vuestros pensamientos eternos den forma a las volubles apariciones que flotan a vuestra presencia. ( Los cielos se cierran; los espíritus celestes se dispersan)

MEFISTÓFELES (A solas): ¡De veras que me agrada de vez en cuando visitar al Abuelo y por lo mismo me guardo muy bien de romper con él!¡Vaya!, es muy honroso que tan gran señor departa con esa familiaridad con un pobre diablo como yo.

 

 

http://www.todocoleccion.net/fausto-johann-wolfgang-goethe-ediciones-alba-ano-1987~x23906476